Cuáles son las primeras historias de fantasmas que se conocen?

Un fantasma en la noche

Acaso ¿fue Edgar Allan Poe el primero en escribir historias sobre fantasmas y misterio? Debemos reconocer el arte que tenía Allan Poe a la hora de escribir, y no solo por el contenido de estas historias. Sino por la forma en como lo hacía; atrayendo a miles de lectores aún a día de hoy. Pero la atracción por estas historias sobre lo desconocido y lo que hay más allá después de la muerte no es algo nuevo, de hecho surge con el interés por la vida misma y lo que hay después de que esta, se acabe. No nos preguntamos todos, entonces… ¿Qué hay después de la vida? ¿A dónde vamos cuando morimos? ¿Realmente nos espera un paraíso después de la muerte o un infierno, según nos hallamos comportado? ¿Queda nuestra alma divagando por el mundo terrestre cuando no recibimos una santa sepultura?

Todas esas inquietudes y dudas, carecen de una explicación lógica o que pueda ser contrastada. Solo la imaginación y la curiosidad de algunas mentes inquietas que se han atrevido a investigar, a divagar, a suponer sobre aquellas cosas de las que no tenemos respuesta, son las que nos han llevado a nosotros mismos a interesarnos por teorías diversas, que lo único que consiguen es alimentar nuestra curiosidad e imaginación. 

Escritores, filósofos, investigadores… son muchos y de diversos campos los que se han adentrado en ello. 

Pero … ¿Realmente existen los fantasmas? 

Si tuviésemos que apostar por alguna teoría que nos acercase a alguna respuesta lógica sería la de que; “los fantasmas son tan reales, como los súper-héroes que van en calzones y llevan capa” . No vamos a negar que a los amantes de lo desconocido, no nos gustaría encontrarnos en una situación paranormal (donde podamos salir ilesos por supuesto) que nos permita creer. Pero mientras tanto vamos a conformarnos con leer y escuchar las historias de aquellos que han especulado y especulan, sobre situaciones que aseguran ser reales y que tienen que ver con el mundo de lo paranormal.  

Entre los primeros un escritor, abogado y científico de la antigua roma.

Plinio el Joven 


Cuyo nombre completo era Cayo Plinio Cecilio Segundo. Considerado como el mejor naturalista de la antiguedad. Plinio era un hombre con mucha cultura y, su trabajo permitió acercarnos de manera más intima a las costumbres de aquella época. Aunque empezó a escribir a los catorce años. Alcanzo la fama con sus “Cartas o Epistolas”, Un recopilatorio que enseña la vida administrativa y cotidiana de los romanos. 

En estas cartas, todas de gran importancia. La No. 27 hace referencia a una situación o experiencia que le llevan a cuestionarse la existencia de entidades paranormales. En aquel documento, Plinio invita a su amigo Licinio Sura a reflexionar sobre la creencia en la existencia de fantasmas. Enviándole el ejercicio de tres relatos sobre el tema, los cuales además él, considera reales.

Y para ello empezaremos con el primero relato

Carta de Plinio el Joven; Libro VII – Carta 27

Nuestro ocio me brinda la oportunidad de aprender de ti y tú la de instruirme. En consecuencia, deseo especialmente saber si crees que existen cosas como fantasmas, que poseen una apariencia peculiar y un cierto poder sobrenatural, o que simples ilusiones vacías toman forma a partir de nuestros miedos. Por mi parte, me inducen a creer en su existencia, especialmente por lo que oí que le pasó a Curtius Rufus. Aunque todavía se encontraba en circunstancias humildes y oscuras, era un parásito en la suite del Gobernador de África. Una tarde, mientras paseaba por la columnata, se le apareció una forma femenina de tamaño y belleza sobrehumanos. Ella informó al hombre aterrorizado que ella era “África” ​​y que había venido a predecir acontecimientos futuros; para eso él iría a Roma, ocuparía allí cargos de Estado, e incluso volvería a esa misma provincia con los más altos poderes, y moriría en ella. Todo lo cual se cumplió. Además, cuando llegó a Cartago y desembarcaba de su barco, se dice que la misma forma se le presentó en la orilla. Es cierto que, preso de la enfermedad, y augurando el futuro del pasado y la desgracia de su anterior prosperidad, él mismo abandonó toda esperanza de vida, aunque ninguno de los que le rodeaban se desesperó.

Pero la siguiente historia es más sorprendente aún que la primera y por entonces para ellos mucho más aterradora…

Carta 27, Plinio el Joven

linio el joven

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